Una vez finalizada la Navidad, empieza la fase de guardar los adornos que nos han venido acompañando durante las últimas semanas. Casi todos tienen cobijo, la mayoría vuelven a sus cajas, pero otros no tienen sitio y su periodo de vida acaba directamente en el cubo de la basura.

Entre todos los adornos, hay uno que destaca por encima de los demás, el árbol de Navidad.

Semanas atrás habíamos leído noticias relativas a la tala indiscriminada de árboles en Navidad en bosques y montes de varias comunidades autónomas. Ciertos grupos de personas venden como árboles de Navidad lo que simplemente son arboles cortados por su parte inferior o directamente las ramas podadas.

Esta práctica, cada vez más en desuso por los estrictos controles que las autoridades hacen de los mercadillos y zonas concretas de venta, supone no sólo un ataque brutal al medio ambiente sino que una vez adquirido el árbol, su ciclo acaba en los contenedores de basura.

Si hemos sido precavidos y respetuosos con el medio ambiente al realizar la compra (árbol con cepellón, maceta y raíces), disponemos de varias opciones para darle una nueva vida. La gran mayoría de los ayuntamientos tienen programas de recogida de árboles que durante un tiempo determinado (3/4 semanas) habilitan espacios y puntos verdes para su entrega. Allí lo intentarán recuperar o reutilizar para compost, de esta manera el árbol no acabará en la basura y tendrá un final útil y natural.

Campaña de recogida del Ayuntamiento de Madrid.

También y si disponemos de espacio, podemos replantarlo en nuestro propio jardín o en una zona habilitada para ello, lograremos no sólo decorar estéticamente nuestra casa, sino que lograremos un mejor desarrollo y un completo desarrollo del abeto o pino en cuestión.

Desde nuestra organización abogamos por utilizar árboles de Navidad de plástico, prácticamente son muy similares a los naturales y lo podrás reutilizar año tras año, evitando así el daño que se hace en estas fechas al medio ambiente.

Es más sencillo, práctico y mucho más sostenible.