La Comunidad de Madrid destina año tras año decenas de millones para la prevención del fuego obteniendo hasta la fecha unos nefastos resultados.
Zona Arrasada por el incendio. Vista desde la Cruz Verde
38 millones, esa es la cifra que se dedica cada año a la campaña contra el fuego en la Comunidad de Madrid. Resultado, miles de hectáreas arrasadas en los últimos 10 años. No entramos a valorar si es mucha o poca la inversión realizada, valoramos la eficacia y efectividad de los planes ejecutados y a todas luces a día de hoy se nos hacen insuficientes. Hace apenas una semana Robledo de Chavela, una de las zonas más castigadas por el fuego en la última década junto con Zarzalejo y Fresnedillas, veían como el fuego volvía a calcinar parte de sus montes, más de 1.000 hectáreas ardían sin control durante más de 24h. Fauna, vegetación, encinas y pinos eran devorados por el fuego causado por el accidente de un motorista cuando su moto ardió en plena bajada de la Cruz Verde. La mala conservación de los arcenes, las fincas abandonadas con pastos de más de un metro altura de hierba seca y el viento hicieron el resto en una soleada mañana de domingo. Pero Robledo de Chavela, El Berrueco y otros muchos lugares que han sufrido el zarpazo del fuego, son la viva imagen de lo que puede ocurrir en cualquier momento en los bosques y pinares de la Comunidad de Madrid. Una conservación lamentable, restos de poda acumulados, caminos si limpiar, arcenes que son polvorines y así un largo etcétera de situaciones dantescas que nos indican que cada año no ocurren más desgracias porque hay un Ángel de la guarda. Hay una larga lista de actuaciones que se deberían poner en marcha cada año si queremos conservar y disfrutar de nuestro entorno, y realmente muchas de ellas con la  inversión necesaria, podrían hacerse efectivas teniendo en cuenta las inversiones que hay que hacer después de un gran incendio. Más vale prevenir que curar. Otra cosa es que haya voluntad y capacidad para realizarlas, mientras tanto, nuestros montes arden y nuestras futuras generaciones se ven abocadas a ver la naturaleza como va desapareciendo a marchas forzadas de nuestra Comunidad.