Desde Pura Naturaleza hemos iniciado una campaña de limpieza de las orillas de los embalses y pantanos de la Comunidad de Madrid, para mejorar su entorno medioambiental.

Llevamos tres fines de semana dedicando las mañanas a recoger toda clase de residuos que se agolpan en las orillas y los caminos de los pantanos y embalses de Navacerrada, La Jarosa y Valmayor.

En nuestras mentes, cuando empiezas una jornada de limpieza puedes imaginarte ciertas cosas, pero no alcanzas a comprender cómo el ser humano  puede arrojar tanta basura y sobre todo en lugares tan insospechados.

Entendemos que la naturaleza está para disfrutarla y respetarla, es raro no ver grupos de personas o simplemente parejas que una vez finalizada su jornada de diversión y disfrute en el pantano, se van sin recoger absolutamente nada, dejan todo esparcido, no se molestan ni siquiera en utilizar una simple bolsa para meter todo lo consumido.

Te encuentras con sus elementos más íntimos arrojados por todo el campo y lo que es peor, lo hacen sin ningún tipo de preocupación ni pudor.

Nuestro diccionario de la Real Academia Española incluye una amplia lista de palabras que pueden definir su conducta, pero no seremos nosotros quien las pronuncie.

Ahora que los niveles de agua embalsada están tristemente en su punto más bajo, descubrimos lo que hay en su profundidades, y lo que nos hemos encontrado no nos ha gustado nada.

En las fotos apreciamos lo que ha estado sumergido durante tantos años y ahora surge como un testigo mudo, inerte, materiales que se van descomponiendo lentamente dejando su rastro de contaminación en las aguas que día a día consumimos. Desde una simple lata corroída y en proceso de descomposición hasta multitud de bolsas, botellas, ruedas, etc.

Basta con asomarse a la orilla para ver el auténtico basurero en que se han convertido algunos de nuestros embalses de la comunidad de Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

Intentamos paliar su efecto a través de las diferentes jornadas que hemos realizado, son las primeras de otras muchas que vamos a poner en marcha. Así, en en estas primeras, hemos recogido más de 250 kilos en desperdicios: latas, botellas de cristal, algunos neumáticos, también cubos de basura, etc.

Sabemos que nos queda mucho por hacer, que cuando pasen simplemente unas pocas semanas las zonas que hemos limpiado estarán igual o peor, pero lo que realmente cuenta, a pesar de todo lo que hemos visto y del trabajo que nos supone, es que al final de la jornada nos vamos con la satisfacción del deber bien hecho y, granito a granito, algún día el medio ambiente nos lo agradecerá.

Volveremos sin duda a limpiar más zonas, y dentro de no mucho, os mostraros más imágenes de nuevas actuaciones.