La semana pasada estuvimos colaborando en la limpieza de algunas de las playas de la zona de Ribadeo y Barreiros.

En nuestro tiempo de vacaciones y ocio, una parte importante va para la conservación del medioambiente, es uno de esos escasos momentos a lo largo del año en los que se nos permite centrarnos en lo que realmente nos gusta, la naturaleza.

Levantarnos temprano, hablar con las personas que limpian las playas, colaborar con ellos, el agradecimiento que muestran y cuando miras atrás y observas el trabajo que se ha realizado, sientes un halo de satisfacción.

Pero miles y miles de personas inundan nuestras playas, consciente o inconscientemente dejamos multitud de residuos que día a día van a parar al mar: Colillas, bolsas, botellas, papel de aluminio, etc. Pero el mar tiene memoria y nos devuelve día sí y día también, todo aquello que no le gusta, que no es suyo.

Playa de Remior Barreiros

La desesperación vuelve cuando visitas a la mañana siguiente de buena mañana el mismo lugar que el día anterior se había dejado limpio, y ver cómo la marea nos trae multitud de nuevos objetos, neumáticos de coches, cajas de pescado, bidones, etc.

Entonces debemos volver al principio, sabemos que el mar no da tregua y nuestra tarea sólo acaba de empezar.

Nos espera por delante un nuevo día de trabajo.