Este innovador colchón está fabricado, entre otros materiales, con 400 botellas de plástico reciclado. Desde el mes de enero, todos los colchones de la colección de Dormia incorporan en sus acolchados guatas procedentes del reciclado de botellas de plástico y redes de pesca desechadas. Es el primer paso para prestigiar el uso de plástico reciclado.

Toda esta propuesta parte de un hecho no muy conocido: los envases de botellas de plástico de agua o de refrescos (hechos a base de tereftalato de polietileno, PET) esconden un tesoro aún por explotar. Pueden convertirse, entre otras cosas, en fibra de poliéster reciclado, la materia prima usada en la confección de tejidos de ropa, moda o para automoción. Así, al depositar el envase PET (la botella de agua o refresco) en el contenedor amarillo se está más cerca de obtener un recurso aprovechable: el ansiado poliéster reciclado empleado para la fabricación de guatas termo ligadas de relleno.

Esta empresa fabrica parte de sus colchones poliéster a partir de redes de pesca y botellas de plástico PET usadas en el Reino Unido. Este plástico es sometido a procesos de selección, reciclado y transformación hasta obtener una materia prima (escama, granza, polimerización) que le permite disponer de la fibra de poliéster de la calidad exigida para sus colchones.

La fabricación de la guata de poliéster termo ligada se fabrica en España por la empresa Piel, S.A., que además del uso de fibras de origen reciclado, es pionera en la fabricación de aislantes térmicos y acústicos con la misma tecnología. Este material sustituye a la lana de roca o lana mineral.

Los plásticos PET son transformados en China

‘La fibra de PET es apta como material aislante en rellenos de anorak, en asientos y techos de vehículos o para hilos de prendas de diverso tipo, desde deportivas hasta artículos de moda’, explica Antonio Balairón, director general de Anep (Asociación Nacional de Empresas de PET).

Se estima que dos tercios del PET van destinado a la fabricación de poliéster, aunque en España su uso en el sector textil es menor. Actualmente, buena parte de la confección está en China y el sudeste asiático y la ropa es importada, lo que frena las posibilidades de dar salida en el sector textil al material recogido selectivamente y reciclado en España.

El gigante asiático se ha convertido en el mayor productor y demandante de fibras, tanto naturales (algodón o lana) como artificiales y sintéticas. El plástico PET se convierte allí en fibra plástica e hilatura para ropa. Por eso, puede darse la paradoja de que el plástico PET recuperado en España se envíe a China, y vuelva después en forma de prendas de vestir.

Fuente: www.residuosprofesional.com