Cuando el verano tiende a finalizar y las primeras lluvias en modo de tormenta del mes de septiembre empiezan a aparecer, amanecemos con la publicación de las diferentes ayudas que la administración pública (Estado y Autonómica) van a destinar a paliar los graves incendios que se han registrado a lo largo y ancho de toda la península ibérica.

En la Comunidad de Madrid no hemos sido ajenos a esta lacra, a la mano unas veces involuntaria otras tantas a la acción criminal de personas que, por un motivo u otro, ven en el fuego la manera de vengarse o de hacer daño al prójimo, sin tener en cuenta el drama que causan tanto en la propia naturaleza como de las personas que viven de la misma.

Las noticias en sí nos adelantan que se van a invertir millones y millones de euros en reparar las zonas afectadas y reforestar las áreas arrasadas por los incendios, ahora bien, nuestra reflexión va dirigida a mostrar la indignación y el hastío que produce saber que algo tiene que suceder para que se tenga que tomar alguna acción ya sabida de antemano.

¿No sería más coherente invertir en el mantenimiento, limpieza, desbrozado y así un largo etcétera de actuaciones antes que lamentar la pérdida de un monte, de animales o incluso la muerte de alguna persona?

No dejaremos de ponernos la venda cuando ya nos han dado con la piedra, no es extraño en nuestra sociedad el adoptar medidas cuando ya nada tiene remedio, el ir casi siempre por detrás del desastre generalizado y así, difícilmente podemos avanzar.

Las administraciones tienen su apego a aparecer en la foto y hacer el paseíllo por las zonas afectadas, no se les ve coger la retama y apagar el fuego, estar con los alcaldes, voluntarios, bomberos, etc. de aquellos pueblos abrasados que se ponen al frente y luchan con sus propios medios para evitar que el fuego arrase con lo poco que les queda. Son situaciones vividas tan al límite, que quienes has estado en un incendio no lo olvidan durante el resto de su vida.

Mientras tanto y ya pasada la situación, siempre hay una administración que anuncia ayudas, algún organismo que promete millones de euros, no sabemos si es para justificar las escasas inversiones y actuaciones en materia de prevención o simplemente porque la presión social así se lo reclama.

Desde Pura Naturaleza, abogamos por una continua y efectiva labor de limpieza de nuestros montes, de fincas abandonadas, de ríos, etc. una mayor inversión en contratar y formar a las brigadas forestales, mejorar los medios de los que disponen y así poder evitar y luchar de una manera más rápida y eficaz, contra los incendios que asolan cada verano nuestra comunidad de Madrid.

Debemos invertir el dinero previamente en planes de actuación, antes que gastarse el dinero en planes de emergencia y catástrofe medioambiental cuando sabemos que ya no hay remedio alguno.